83. Tierra quemada.
Narra Ruiz.
Cuando decido que algo me pertenece, no hay cielo ni infierno que pueda salvarlo de mis manos, y esta ciudad, llena de promesas oxidadas y secretos podridos, late bajo mis botas mientras avanzo, barrio por barrio, como una plaga de la que nadie puede escapar.
La estrategia no necesita de sutilezas. En este mundo, el primero que golpea es el que escribe las reglas, y yo no pienso quedarme corto.
Los pequeños grupos que jugaban a ser capos tiemblan al primer rumor de mi nombre, al pri