542. El sacrificio de un padre.
Narra Dulce.
No sé cómo puede ocurrir, pero ocurre: mi padre, ese hombre que parecía encadenado a la ventana, roto, resignado, de pronto está encima de Tomás con una fuerza que no le conocía, como si la desesperación hubiese abierto una grieta en su cuerpo cansado y de esa grieta brotara una energía feroz, animal, primitiva, que lo arrastra a someter a ese demonio que tantas veces me arrancó el aire de los pulmones. El suelo retumba bajo sus cuerpos que forcejean, los gemidos ahogados de Tomás