527. La mansión del mar.
Narra Dulce.
El avión se desliza como si no hubiera gravedad, como si todo lo que pesa en la tierra se quedara atrás: las culpas de mamá, los silencios en el internado, las noches frías sin saber quién soy de verdad. Allá abajo todo se achica, se borra, y acá adentro somos solo Tomás y yo, suspendidos en una burbuja de aire donde nada malo puede alcanzarme.
Él me sonríe con esa calma rara que tiene, como si ya supiera lo que va a pasar antes de que pase, y yo me dejo envolver en esa seguridad q