500. Necesito hablar contigo.
Narra Jean-Pierre.
No hay nada más insoportable que la impotencia, esa sensación áspera que se clava en la boca del estómago como una astilla de hierro que uno no puede arrancarse, que crece con cada respiración hasta ocuparlo todo, hasta manchar los recuerdos más nobles con un velo de fracaso. Así me siento yo, sentado en esta habitación húmeda, con los mapas, las notas, los papeles arrugados y el expediente de Villa desplegado sobre la mesa como un cadáver abierto que no me revela lo que nece