497. Cerrar los ojos.
Narra Dulce.
Me pierdo en el reflejo de su mirada como quien se adentra en un abismo del que no quiere regresar, y aunque lo tengo tan cerca, aunque su piel roza la mía con esa calma previa a la tormenta, siento que dentro de mí algo se resquebraja, como si mis ojos ya no fueran los mismos de antes, como si él lo supiera y yo no pudiera esconderlo. Tomás me acaricia despacio, con la seguridad de quien ya ha recorrido este camino demasiadas veces, y sin embargo en sus movimientos hay algo distin