489. El veneno dulce.
Narra Dulce.
Nunca supe en qué momento exacto las noches empezaron a confundirse, cuándo el reloj dejó de ser un límite y pasó a convertirse en una broma, como si el tiempo mismo estuviera a su merced y no al mío, como si cada gota de ese champagne que Tomás me sirve con una sonrisa y un gesto elegante fuera capaz de borrar las líneas que separan el ayer del hoy, y el hoy del mañana. Al principio lo tomaba como un juego, un lujo frívolo en copas altas que brillaban bajo la luz amarillenta del v