486. Ser la versión mejorada.
Narra Dulce.
Me despierto con su olor todavía pegado a la piel, con su respiración mezclada en mi memoria como si hubiera pasado apenas un segundo desde que me dormí enredada en sus brazos, y lo primero que pienso al abrir los ojos no es si tengo hambre, ni qué hora será, ni siquiera si Sami me escribió, sino si él está cerca, si me está mirando, si todavía piensa en mí de la misma forma en que yo no dejo de pensar en él, y esa urgencia me arde como una droga, me sacude, me obliga a levantarme