475. Bocas dulces, promesas saladas.
Narra Dulce.
Nos sirven un postre tan delicado que por un momento me quedo inmóvil, mirándolo, sin atreverme a romper su perfección, como si al tocarlo fuera a desvanecerse junto con la ilusión que lo contiene. Sobre la superficie lisa y pálida de una base de crema helada reposan frutas glaseadas que parecen joyas barnizadas por la lluvia, cada una brillando bajo la luz suave que cae desde una lámpara de cristal; entre ellas, pétalos de flores comestibles se acomodan como si el viento los hubie