464. El sabor de la traición.
Narra Jean-Pierre.
Recojo el celular del suelo con la delicadeza de quien levanta un diamante caído en un charco de barro, girándolo lentamente en mi mano, sintiendo aún el tibio rastro de su calor, como si su piel se hubiera negado a soltarlo del todo. **Ella lo tocó. Ella lo usó. Ella lo robó. Y ahora vuelve a mí, no por voluntad, sino por un destino que, aunque intente negarlo, ambos sabemos que nos une.
Saco un pañuelo de lino del bolsillo interior del abrigo y limpio la superficie con paci