463. Sombra bajo la lluvia.
Narra Dulce.
La lluvia no cae: se incrusta. No resbala sobre la piel, sino que se clava en cada fibra, en cada articulación, como si quisiera atravesar la carne y anidar en el hueso. Caminar hasta esta plaza ha sido como nadar a contracorriente en un mar de cuchillas invisibles; cada paso pesa más que el anterior, cada gota trae consigo un recuerdo que no pedí, y cada esquina es un umbral donde la noche susurra que podría ser el final. No tendría que estar acá. No quería volver. Pero Sami…
Lo v