422. No sabés lo que hice por vos.
Narra Dulce.
Hay cosas que no se dicen, que no se gritan, que no se escriben. Se hacen. Y te rompen por dentro mientras fingís que no dolieron.
Bruno estira la mano y yo le doy la billetera.
No tiemblo.
No parpadeo.
No digo nada.
Solo quiero que esto termine.
Que se cierre de una puta vez esta pesadilla.
La agarra con sus dedos gruesos, con el gesto de quien recupera algo más importante que una vida.
La abre despacio.
Sin apuro.
Como si fuera un cofre.
Sus ojos se clavan en el contenido.
Saca a