390. La grieta en el altar.
Narra Tomás Villa.
El altar no debería temblar.
Pero tiembla.
Afuera, el día se filtra apenas por una rendija cubierta con placas opacas. La habitación, esa joya de arquitectura elegante que diseñé con una mezcla de hospital suizo y suite de hotel boutique, huele a desinfectante y a incienso de cedro.
Y aun así, lo único que perturba el equilibrio… es él.
Ruiz.
Lo observo desde la penumbra.
Está recostado, aún débil, con vendas alrededor del abdomen, un tubo en la mano derecha para hidratarlo y