385. El ritual del amo.
Narra Ruiz
No hay barrotes.
Ni cadenas, ni gritos de otros presos al otro lado de la pared. Solo silencio, y muebles que valen más que la vida de muchos. El mármol del piso brilla como si no hubiera sido pisado jamás. Las paredes están cubiertas con cuadros de artistas que alguna vez vi colgados en galerías que ya no existen.
La cama en la que estoy recostado es grande, mullida, más cómoda que cualquiera en la que dormí cuando era dueño del sur.
Y sin embargo, esta habitación —esta jaula