365. El ojo de la tormenta.
Narra Ruiz.
Esto no es un teatro.
Es una emboscada con forma de recuerdo. Una ilusión construida a propósito para apretar heridas que nunca cerraron, para agitar el barro donde otros ya se ahogaron, para que yo me sienta humano justo cuando no puedo darme el lujo de serlo.
El piso cruje debajo de mis botas como si me hablara, como si la madera vieja, restaurada a propósito, reconociera mis pasos. Huele a polvo recién barrido, a terciopelo envejecido con perfume barato. Todo está puesto para dar