353 La telaraña del director.
Narra Tomás Villa
Hay un momento preciso, exacto, irrepetible, donde todo en un espectáculo encaja con la gracia de un truco perfecto: las luces ya están dispuestas, los hilos tensados, las cámaras grabando sin sonido pero con intención, y el protagonista —el verdadero protagonista— entra al escenario sin siquiera sospechar que lo es.
Ruiz.
Camina como si no hubiera otra opción, como si cada paso suyo obedeciera a una melodía que no escucha pero que lo gobierna igual. Lo observo desde el palco