310. Código muerto.
Narra Gomes.
Algunos días no se olvidan.
No por lo que traen.
Sino por lo que prometen.
Hoy es uno de esos días.
El mensaje llegó esta mañana, a través de un viejo contacto que aún me debe más favores de los que puede pagar.
Un fragmento de código interceptado entre dos direcciones desconocidas.
Uno de esos lenguajes de mierda que parece salido de una novela de espías de los 70.
Pero hay algo ahí.
Una estructura.
Un ritmo.
Lo reconozco.
No por saberlo.
Por haberlo visto antes.
En los borradores