306. No abras los ojos.
Narra Dulce.
Hay algo raro con el silencio.
No el silencio normal.
No ese que viene cuando uno se queda solo en una pieza y escucha el tictac del reloj o los pasos del vecino de arriba.
No.
Este es otro.
Este silencio parece hecho a propósito.
Como si lo hubieran editado.
Como si alguien apretara un botón y dijera: “Ahora todo va a callarse”.
Y todo obedece.
Incluso yo.
La habitación es bonita.
Demasiado bonita.
Cama de sábanas suaves.
Muros blancos.
Juguetes ordenados.
Luz cálida.
Pero hay alg