302. Ruido blanco.
Narra Gomes.
La mayoría de las veces, lo que te mata no es la bala.
Es el silencio entre un latido y el otro.
La pausa.
La espera.
Ese segundo suspendido donde todo parece inmóvil pero algo, allá dentro, ya empezó a desmoronarse.
Estoy frente al monitor desde hace horas.
Las pantallas cambian, las luces parpadean, los cafés se enfrían sin que nadie los toque.
Y yo sigo ahí.
Sentado en la misma posición desde que empezó el turno, viendo pasar los datos como si fueran sombras de un crimen que tod