300. Boca del lobo.
Narra Ruiz
Una noche más en esta ciudad enferma.
La humedad me trepa por la espalda como si me conociera.
No tengo sombra; solo hambre.
La mía y la de los que me siguen con la vista, desde ventanas rotas, desde pasillos mugrosos donde el diablo alquila piezas por hora.
Barracas.
Más al sur, donde las ambulancias no entran y la policía se disfraza de ciego.
Vine porque la carta decía "Regina 1422".
Ni una palabra más.
Solo eso.
Y la puta máscara.
Camino sin apuro.
No se corre en el barrio si no