294. Las máscaras no sangran.
Narra el asesino.
Hay algo encantador en el silencio antes del crimen, es essa pausa entre la decisión y el acto. es ese momento donde todo existe solo en la cabeza: el cuerpo aún respira, la sangre aún está dentro, el mundo aún no cambió.
Y yo, que siempre fui un hombre de palabras, es irónico que ahora me muevo en ese intersticio.
Soy escritor, un director de arte, y sobre todo, soy dios. Pero un dios moderno. Uno con guantes de cuero, cafés importados, y una red de comunicaciones encriptadas