277. El tercer eco.
Narra Gomes.
Hay días que empiezan con una sensación distinta en el pecho. No es miedo. No es ansiedad. Es algo más primitivo. Como si el cuerpo —antes que la mente— adivinara que se viene una mala noticia. Y entonces te despertás más temprano. Respirás más hondo. Encendés la radio como si pudieras esquivar el anuncio, como si por evitar la frecuencia correcta, pudieras retrasar el golpe.
Pero los golpes, como los cuerpos, siempre llegan.
Me llamaron a las seis y cuarenta de la mañana. Una vali