263. Una historia dentro de otra.
Narra Lorena.
Es raro decirlo, pero en esta celda hay días que siento más libertad que afuera.
Debe ser porque ya no tengo que fingir nada. Porque nadie me pide que sonría. Porque no tengo que cuidarme la espalda, ni explicar por qué estoy cansada, ni justificar mis silencios. Estoy acá, encerrada, sí. Pero sola. Y en esta soledad, al menos, elijo qué partes de mí mirar.
No hablo con nadie, salvo con él.
Con el editor.
El tipo se llama Tomás Villa, pero a mí me cuesta decirle así. Me result