261. El equipaje que no se ve.
Narra Brisa.
La mañana llega como un vidrio empañado. No hay sol fuerte, ni ruidos bruscos. Todo es suave, medio gris, como si el día no tuviera ganas de arrancar, como si el universo supiera que hoy no hay que despertar a nadie.
Me despierto antes que Dulce. Siempre me pasa cuando hay algo importante. No pongo alarma. No hace falta. Es como si el cuerpo me avisara antes. Me tiembla algo por dentro, un peso feo en el pecho, como si me hubiera olvidado de empacar algo importante, pero no sé qué.