246. La sonrisa en el espejo.
Narra Ruiz.
Vuelvo de dejar a Dulce en la escuela. La veo entrar con su mochila de lentejuelas plateadas, el peinado perfecto que le hizo Consuelo, su niñera, y esa forma de caminar que ya deja claro que va a mandar sobre todos.
Tiene apenas ocho años y ya aprendió a manipular sin que nadie se dé cuenta. Si no le dan el premio de mejor oradora este año, va a chantajear a la directora. Estoy seguro.
El Mercedes negro me espera en la esquina. Subo, cierro la puerta y me acomodo los gemelos de la