210. La fruta podrida.
Narra Brisa.
Luisito es un idiota.
Pero a veces, los idiotas sirven.
El auto avanza lento por la ruta secundaria. Me gusta cómo suena la grava bajo las ruedas, como huesos rompiéndose. Me da paz. Hace horas que no digo nada. Él intenta llenar el silencio con música, comentarios estúpidos, cigarrillos baratos. Lo dejo. Me sirve que se relaje, que crea que hice las paces con mi destino.
No sabe que ya decidí otro.
—Che, Brisita… ¿te jodés si te cuento algo? —me dice de repente, tragando saliva co