20. Lo que estaba escondido.
Narra Ruiz
La oficina de Carlo huele a encierro, a cuero viejo y a traición mal ventilada.
Me rodean papeles, cajas fuertes ocultas tras cuadros idiotas de caballos y puestas de sol.
Una caricatura de poder para un tipo que ya no respira.
No vine por oro.
Ni por armas.
Vine por lo que no se ve. Por los secretos que guardan los que piensan que van a vivir para siempre.
Y Carlo, el muy imbécil, tenía demasiados.
La combinación me la cantó uno de los suyos con una costilla rota.
Después de que le