195. Ningún fuego sin cenizas.
Narra Gomes.
No todos los días me despierto sabiendo que me están vigilando desde adentro.
Desde que mis dos hombres aparecen en bolsas negras y el forense con la garganta rebanada, Asuntos Internos me respira en la nuca como si olieran algo podrido en mi cajón… y no se equivocan. Pero no se trata de mí. Se trata de él. De Ruiz. Del tipo que todos daban por muerto, desangrado, borrado del mapa. Yo lo vi levantar imperios con una sonrisa y prenderles fuego con una carcajada. Y ahora, por alguna