170. La sangre lava mejor en silencio.
Narra Ruiz
La cárcel es como un circo pobre, pero con fieras de verdad.
Hay reglas que no están escritas, olores que no salen ni con fuego, y miradas que te dicen lo que los cobardes no se animan a gritar.
Y yo camino por los pasillos como si llevara un traje de Armani en vez de este uniforme mugroso que me queda como el culo.
Porque, aunque esté acá adentro, sigo siendo yo.
Y eso pesa.
Hoy, me quisieron matar.
No es la primera vez, claro.
Ni será la última.
Pero esta tenía un sabor particular.