141. Los que sonríen mientras te clavan un puñal.
Narra Ruiz.
Hay una clase de silencio que no te deja pensar, uno denso, viscoso, el tipo de mutismo que no se atreve a estallar pero que aprieta como una cuerda invisible en el cuello. Así empieza la reunión con Aleksandr Volkov: con ese maldito silencio que pesa como un ataúd anticipado. Estamos en uno de sus salones privados, todo demasiado limpio, demasiado simétrico, como si hasta el polvo estuviera bajo vigilancia. La música rusa flota de fondo, un piano triste que no encaja con la tensión