140. La balanza y la herida. (parte dos)
Narra Lorena.
Hay cosas que no quiero decir. Porque decirlas es admitir que fueron reales. Que pasaron. Que yo estuve ahí. Que no hice nada. O que hice demasiado.
Pero Gomes me mira como si ya supiera. Como si supiera que no todo lo que callamos es por cobardía. A veces es porque no queremos que el dolor encuentre voz. Porque cuando lo hace, ya no hay marcha atrás.
El agente Suárez se acomoda en su asiento. Parece que no sabe cómo sentarse frente a una víctima sin parecer un idiota. Me rasco