113. El que parte, reparte… y el resto obedece.
Narra Ruiz.
Hay un silencio especial que viene después de una masacre.
No es el silencio de la paz. No.
Es el silencio del respeto.
Del miedo.
Los perros del sur ya no ladran. Ya no gimen. No respiran. Están bajo tierra, compartiendo ataúd con su ambición. Y los demás, los buitres, los falsos aliados, los oportunistas, ahora me llaman. Me buscan. Me invitan a sus cuevas de humo y licor para decirme que nunca dudaron de mí.
Como si eso importara.
No me interesan sus palabras. Me in