Capítulo 87. Rayos de dolor.
Días atrás...
Jamás pasó por la mente de Salomé tener ante sus ojos escenas tan grotescas, incluso cuando sabía que el mundo se movía mediante estas. Pero en cuanto despertó, la vida se sintió parte de un sueño ajeno.
Abrió los ojos en un sitio oscuro, apestoso y lleno de humedad. Desde que lo hizo, el peso total de su cuerpo dependía de sus manos. Y eso la tenía temblando, debido al ardor en cada articulación.
El dolor en su nariz y cuello le hacía evocar en bucle el momento en que se las ro