Capítulo 248. Revelación.
El rubio que podía oler el perfume de Livia en el aire a medida de que sus pasos seguían ese aroma. Era tan intenso que siempre quedaba algunos segundos suspendido en el aire.
Las dos reglas cruciales para una persecución se cumplían siempre en su cabeza. Porque no era necesario que ella hiciera mucho para él saber qué algo pasaba. Lo supo desde que llegó una alerta activada por un sencillo icono en el móvil. Siete minutos de distancia se volvieron cuatro. Y cuando vio a la hermana temblorosa