Capítulo 88. Avalancha.
¿Por qué no llegaba la noticia de que Julián había cumplido?
¿Cuánto tiempo había pasado?
Ninguna de esas preguntas tuvo respuesta. Porque no las expresaba, se las hacía a sí misma. Eso era lo peor, ni siquiera su lengua se dignaba a obedecer.
Sus pies no resistieron más, haciendo que sus piernas se arrastraran, suspendiéndose en el aire y girando de nuevo. El estirón causó más dolor en su abdomen, logrando que su garganta soltara un sollozo.
Se lo tragó. Sorbió su nariz y quiso darse consue