Tienes los días contados.
Catalina permaneció quieta frente a la pantalla del teléfono, con el corazón latiéndole tan fuerte que podía oírlo en sus propios oídos.
El nombre Luciano Moreau parpadeaba en letras negras sobre el fondo blanco, y por un momento tuvo la sensación de que el aparato se burlaba de ella, recordándole todo lo que había soportado.
El aire se volvió pesado, y sintió cómo un leve temblor le recorría los dedos.
Aun sabiendo que podía ignorar la llamada, esconde