No tengas miedo.
Catalina observaba el paisaje a través de la ventana, los árboles, las calles mojadas, la ciudad que despertaba ajena a todo lo que para ella estaba por comenzar.
"No soy la misma que encerraron, y hoy lo voy a demostrar."
—¿Sabes? —dijo de pronto, con la mirada perdida en el cristal empañado—. Estoy pensando en lo que sobreviví —confesó Catalina y no lo decía como una frase de consuelo, sino como una verdad que le nacía desde adentro.
Ju