Luciano no es lo que aparenta.
Sara despertó sobresaltada, con el cuerpo frío y los pensamientos atrapados en una maraña interminable de dolor y decepción, porque no fue un mal sueño lo que la arrancó del descanso, sino la cruda realidad que la envolvía como un peso invisible.
Había pasado la noche entera dándose vueltas en la cama, incapaz de encontrar alivio, atormentada por una pregunta que ya conocía demasiado bien: ¿por qué Luciano no la había elegido una vez más? ¿Acaso no la amaba en realidad? ¿Por qué siempre la esco