Horas antes
La casa Wilson no dormía, jamás lo hacía del todo. Incluso de noche, cuando las luces se atenuaban y los pasillos parecían sumergirse en una calma artificial, había algo en sus muros que permanecía despierto. Una vigilancia silenciosa. Una conciencia antigua hecha de secretos, pactos rotos y verdades que jamás se pronunciaban en voz alta.
Y, Hanna Wilson lo sabía desde niña, por eso nunca había llamado “hogar” a ese lugar. Aquella tarde, la lluvia caía con suavidad sobre los jardine