Mundo ficciónIniciar sesiónIGNACIO
Nunca me gustaron los hospitales. El olor a desinfectante, las paredes blancas, la frialdad de los pasillos… siempre me provocaron rechazo. No porque temiera a la enfermedad en sí, sino porque sentía que ese ambiente era un recordatorio constante de la fragilidad de la vida, y yo había pasado gran parte







