CAPÍTULO 68
JULIAN
El murmullo de la ciudad queda atrás en cuanto atravieso las puertas de vidrio del edificio de la caballería Belmont. El eco de mis pasos sobre el mármol me resulta familiar, casi reconfortante, aunque en mi interior una parte de mí se retuerce. Han pasado tantas cosas desde la primera vez que crucé este vestíbulo, desde ese contrato inicial que firmé con la ayuda de mi padre. Hoy, en cambio, camino solo acompañado de mi abogado, el señor Martínez, pero con un peso en el pe