CAPÍTULO 58
JULIAN
El sol golpeaba con fuerza sobre la arena, y el murmullo de las olas llegaba como un eco constante, hipnótico. Estaba tirado en una reposera frente al mar, con los lentes oscuros y un vaso de whisky con hielo que se derrite más rápido de lo que lo bebía. El calor del mediodía envolvía todo, y de no ser por la brisa marina, el aire sería insoportable.
No podía dejar de pensar que este hotel no había cambiado casi nada en todos estos años. Los techos de palma seguían igual, la