CAPÍTULO 59
MONSERRAT
Nunca me gustaron las reuniones de la junta directiva. La mayoría de las veces eran números, gráficas y proyecciones que, aunque importantes, no lograban despertar en mí la misma chispa que encender un motor o ajustar un circuito. Pero aquel día fui puntual, como siempre. Había regresado la noche anterior de mi viaje de despedida de soltera con mis amigas y apenas había dormido, todavía con la mezcla de cansancio y emoción de los últimos días.
Me puse un traje sastre verd