CAPÍTULO 24
MONSERRAT
La mañana comenzó con un aire extraño en casa. Había decidido contarles a mis abuelos que esa noche saldría a cenar con Julián. No esperaba que lo tomaran con tanto recelo.
Estábamos en la mesa, almorzando un plato de pasta, cuando lo solté casi de golpe:
—Hoy en la noche voy a cenar con Julián —dije, tratando de sonar natural.
Mi abuela levantó la vista y me observó con esa expresión tranquila, pero cargada de significado. Ella sabía perfectamente lo que sentía por él. N