CAPÍTULO 126
CARLOS
El vino se sirve en la mesa, y el aroma a roble se mezcla con el bullicio del restaurante. Me reclino en la silla de cuero oscuro, observando a los hombres que me acompañan. El nuevo jefe de mecánicos del equipo de Santiago, Ramón Rotte, con ese aire de veterano que aún no se desprende de la ingenuidad, y el representante de Santiago, un tipo astuto que sonríe demasiado, como si supiera más de lo que dice.
Brindamos por el “primer paso”, como le llaman ellos, aunque yo sé qu