EPÍLOGO: El Trono de Marfil y Ébano
La graduación de Tamara en la Facultad de Derecho fue un evento sobrio. Mientras sus compañeros celebraban con champán, ella sentía el peso del dije de plata bajo su toga, pulsando al ritmo de un bosque que la llamaba. Lucy Ficher la miró desde lejos, con una envidia que ya no quemaba; Tamara habitaba ahora un plano de existencia donde los apellidos humanos eran motas de polvo.
Esa misma noche, el Bosque Dickens se vistió de gala mística. No hubo iglesias n