El sol del amanecer apenas lograba perforar la neblina que envolvía la ciudad, pero en la oficina de Claris Lenor Montir, la luz artificial de los monitores ya había tomado el control. Sobre su escritorio no solo había informes forenses; ahora descansaba una pequeña bolsa de polietileno con una muestra de ceniza grisácea y un fragmento de tejido negro que había recogido discretamente del lugar donde Zack y Valerius habían ejecutado al perseguidor. Claris sabía que los "pastores" de la noche hab