Tamara se alejó del caos del bosque con el casquillo de bala guardado como si fuera una prueba judicial de alto riesgo. Sabía que Zack, herido en su orgullo de Alfa pero reconociendo la lógica de su Luna, iría tras el rastro de Jackson. La dualidad de su vida nunca había sido tan extrema: por la noche, una deidad de pelaje plateado; por el día, una estudiante que marcaba el paso de la rutina urbana.
A la mañana siguiente, Tamara estaba en su puesto en el supermercado. La falta de sueño no s