El ambiente en el claro del bosque era irrespirable. La visión del cadáver del joven rastreador había sido la chispa definitiva para Jackson. El Beta, todavía con el orgullo herido por su derrota ante Tamara y consumido por una envidia corrosiva hacia el mando de Zack, vio su oportunidad.
—¡Mirad esto! —rugió Jackson, señalando los restos del veneno negro en la herida del caído—. ¡Nos están cazando como a ganado mientras nuestro Alfa se pierde en los ojos de una hembra que ni siquiera recon