—No sé si esté bien que yo entre —comentó Naia en tono bajo a la joven mujer que tendría un par de años menos que ella.
—No se preocupe, realizaron la reunión aquí para que cualquier persona pudiera escuchar.
—Eso veo.
El lugar estaba abarrotado de hombres.
—Llevan varias horas reunidos, no sé a qué hora podría terminar —La observó—, tal vez no pueda hablar en este momento con el presidente, lo siento, si desea la puedo acompañar de regreso a la oficina.
Naia lo pensó por un momento, pero luego