Mundo ficciónIniciar sesiónNaia Ortega a sus veintidós años creyó conocer amor, pero a los veinticuatro entendió que no fue así. Los golpes, los insultos y la humillación fueron parte su día a día desde que se fue a vivir con un hombre que pensó conocer, a un país que no es suyo. Tras la última golpiza que se originó porque bebé lloraba demasiado decidió por fin huir con todo lo que poseía y lo único que le importaba: su hijo. Asustada, herida y con la zozobra de ser encontrada decide irse lejos, a una nueva ciudad en busca de una nueva vida. Matthew Garner a sus treinta y cuatro años es un prominente empresario en la industria de la siderurgia, todo lo que le importa y preocupa se relaciona en torno a los negocios. Tras un accidente en el que su coche atropella accidentalmente a una mujer que lleva en brazos a un bebé y ésta quedar inconsciente sobre el pavimento, su abogado, quien en ese momento le acompaña, le vaticina demandas y graves consecuencias. Él decide hacerse responsable, llevarlos al hospital y ofrecer una considerable indemnización para solucionar el problema. Sin embargo, al despertar, ella sólo le pide dos cosas: trabajo y un lugar en donde pueda vivir con su bebé. Naia está dispuesta a hacer todo por su hijo, ahora lo único que desea es creer que un ser humano puede reinventarse, superar la adversidad y en especial volver a empezar, más si se trata de una madre que intenta proteger a su hijo a toda costa.
Leer más— ¡Naia ayúdame con la natilla! —solicita María del Carmen desde la cocina.— ¡Ya voy mamá! —exclama ella en respuesta antes de entrar en la cocina para lavarse las manos.— ¡Ya están listos los buñuelos! —anuncia la abuela Milagros a todos con una gran sonrisa en los labios mientras los coloca sobre la mesa del comedor.—Mamá ve a sentarse nosotras terminamos —pide su hija, preocupada de que se canse al estar de pie.—No, no, no, descansaré cuando me muera.—Mamá no digas eso.—Abuela no seas ave de mal agüero.—Tonterías, cuando Dios me llame a su lado estaré contenta de ir, porque me ha dado muchas bendiciones.Sonrió más feliz al ver su casa llena de una nueva familia. Ahora tanto ella como su hija vivían en una nueva casa, grande y hermosa situada en uno de los barrios más exclusivos de Manizales, porque por más que el esposo de su nieta las invitara a vivir con ellos en Estados Unidos, esa idea jamás le pareció encantadora. Ella era de las que preferían vivir y morir en su tierr
Naia jamás había viajado en un avión privado, menos que alguien le dijera que ahora le pertenecía. Se quedó sorprendida del lujo y comodidad. Aún estas cosas la abrumaban, y le daba vergüenza ordenar, aunque Matthew lo hacía con demasiada naturalidad, a veces parecía como si las otras personas no le interesaran, cómo si sólo ella y sus bebés fueran importantes para él, incluso la Siderúrgica había tomado un segundo lugar, porque cada vez iba menos a trabajar y había escuchado que delegaría a Steve como el nuevo presidente, aunque aún no tenía la certeza de que aquello fuera cierto.Durmió profundamente durante la mayor parte del trayecto que duró alrededor de once horas, mientras Matthew se encargaba de Leo y cuidaba su sueño.Ya tenía alrededor de nueve semanas de embarazo y lo que más sentía con este cambio era mucho sueño, por lo cual había pasado a dormir más de lo acostumbrado. Al principio sentía un poco de vergüenza, pero era Matthew quien la llevaba hasta la cama para que desc
Naia salió de los tribunales de justicia, en donde acababa de relatar su experiencia traumática mientras convivió con Curtis, además de los acontecimientos ocurridos un mes atrás cuando la raptó junto a su hijo del apartamento. Aquel relato logró que muchas personas la observaran con lástima, que otros miraran con odio a Curtis y a Ashley, pero en especial que Matthew intentara mantener la compostura para no saltar sobre aquel hombre.Ella pudo notarlo, pero lo más extraño sucedió cuando el juez preguntó sobre su actual relación sentimental y ella expresó que estaba comprometida con el papá de su hijo y que tenía dos meses de embarazo de su segundo bebé. Al parecer estas noticias no las conocía la rubia, porque al escucharlas gritó histérica y se lanzó al suelo sin importarle que pudiera lastimar su barriga de embarazada, la cual ya era visible. Algo más que Naia pudo notar es que esa mujer estaba sola, nadie de su familia la acompañaba, sólo uno de los abogados intentó controlarla.
Al salir del hospital, Naia esperó regresar al apartamento, por lo cual se sorprendió cuando el automóvil ingresó en la mansión del abuelo de Matthew.— ¿Qué hacemos aquí? —preguntó ella.—Vamos a permanecer una pequeña temporada.— ¿Por qué? ¿Y el apartamento?—No considero que ese lugar sea seguro.—Pero Curtis ya no es una amenaza, ¿verdad?—No lo es, él está bajo detención, y ya ha iniciado su juicio, pronto recibirá su condena. Pero no quiero que regreses a ese lugar, no quiero que algo te recuerde lo que viviste ahí a causa de ese hombre —afirmó Matthew.Ella meneó la cabeza. No lo creía necesario, además, los golpes recibidos ahí habían sido menos que los que había recibido antes en Detroit, creía que era una medida un tanto exagerada, pero calló. Matthew estaba demostrando su lado más sobreprotector.Ambos descendieron del auto, Naia con Leo en los brazos, pero un par de pasos después Matthew fue quien cargó al niño.—No te sobre esfuerces.Naia elevó su ceja, volvió a menear
Último capítulo